Historia

La invencible fue fundada en 1913 por Jorge Protonotario Gargañitis, migrante Griego que llegó a la ciudad de Chetumal motivado principalmente por la opresión Turca sobre territorio Griego.

En áquel entonces, la empresa era una pequeña tienda en el centro de la ciudad. Desde su improvisada producción se vendía a la Federación de Cooperativas del Territorio. Su nombre, surge en 1928 inspirado en el grito de los vendedores ambulantes quienes al pedalear por las de Chetumal anunciaban: “¡Aquí está el mejor pan, el pan de la panadería que es invencible!” Ya para ese tiempo, empezaron a abrir otras panaderías que a la larga perderían el paso hasta nuestros días.

En 1955, el huracán Janet devastó la ciudad, al frente de La Invencible ya estaba Miguel Protonotario Villamor, el hijo menor de Jorge. Al día siguiente del paso del meteoro, lo primero que hizo Miguel fue prender sus hornos y elaborar pan con la cantidad de sacos de harina que no se habían mojado. La situación fue muy complicada, pero La Invencible resurgió de sus escombros, ya que de ella, el huracán sólo dejó en pie los hornos de piedra y un pequeño motor para refinar harina.

Desde ese fenómeno, La Invencible se propuso ser una empresa diferente sin perder su esencia. Atrás quedó el pan elaborado totalmente a mano, Luis Protonotario Encalada, miembro de la tercera generación, ha sido el artífice de la renovación de la empresa familiar. Hoy La Invencible es una empresa que honra a los artesanos del pan e inspira a continuar con los valores de la panadería tradicional.

Actualmente, La Invencible cuenta con dos sucursales productoras que abren todos los días con el objetivo de cumplir con tres cosas: Compartir con nuestros clientes el mejor pan de la ciudad, promover con nuestra comunidad los valores que nos han hecho llegar a más de 100 años de historia y contribuir a que nuestro entorno sea cada vez mejor de como lo encontramos.